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Tours por la Ciudad de Puerto Vallarta
Tours de Autor: Town, Sea and Jungle
Hacer recorridos panorámicos es la esencia misma del turismo. La principal razón por la que la gente viaja es para conocer lugares hasta entonces desconocidos
Tomar el paseo por la ciudad con Gerardo hace días me condujo a un verdadero redescubrimiento del Puerto Vallarta que yo conocí hace 30 años.
La ventaja de hacer un recorrido panorámico con Gerardo Hernández, es que con su experiencia de 20 años, conoce muy bien los puntos de la ciudad que remiten al visitante a los tiempos en que Puerto Vallarta era todavía un pueblito típico, donde todavía se puede atestiguar la plácida vida diaria de las familias originarias de la ciudad, y donde se puede experimentar plenamente el pueblo de ensueño, con su arquitectura única y sus callecitas empedradas que serpentean en las colinas que bordean el centro de Puerto Vallarta. Es casi un viaje en el tiempo.
Gerardo siempre se esfuerza por satisfacer el interés de sus clientes; sus esfuerzos se reflejan en un tour de autor, hecho a la medida del grupo de viajeros que esté atendiendo.
Es indudable que Puerto Vallarta tiene mucho que ofrecer al visitante que viene a conocer por primera vez. Además del pueblo viejo, Puerto Vallarta tiene montañas llenas de exuberante belleza, desbordantes de vida; el paisaje natural que rodea a la ciudad es abrumadoramente bello. Y con su eterna presencia, poseedora de inagotable belleza en sí misma, la bahía de banderas es el sustento de toda esta región.
Su litoral ofrece una inmensa variedad de playas, acantilados, formaciones naturales paradisiacas que invitan a la contemplación y al disfrute.
Viajando cómodamente en la van con aire acondicionado, y escuchando las bien informadas explicaciones de Gerardo, el paseo por la ciudad, de cuatro horas, es una experiencia de lo más agradable e ilustradora.
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Dejando atrás la avenida Medina Ascencio se llega al Malecón, que desde siempre ha sido el corazón de la ciudad, el punto de reunión para los vallartenses. Una serie de esculturas de bronce, obra de reconocidos escultores jaliscienses se han instalado a lo largo de este paseo.
Al final del Malecón se llega la plaza principal, en cuyos alrededores se ubica uno de los íconos de la ciudad, la Iglesia de Guadalupe, con su inconfundible torre coronada; así como el palacio municipal.
En la ribera norte del río Cuale se asentaron los primeros pobladores de Puerto Vallarta; al pasar la plaza principal se llega a la esquina que es el sitio de la casa del fundador de Vallarta, Guadalupe Sánchez. El edificio está marcado con una placa conmemorativa.
Las calles empedradas nos conducen a la zona conocida como Gringo Gulch, a lo largo de la margen del río, donde se encuentran muchas casas que son o fueron propiedad de americanos que hicieron de Puerto Vallarta su hogar, y que epitomizan el estilo arquitectónico que distingue a Puerto Vallarta.
En estas callecitas se puede experimentar el Vallarta viejo, romántico, de ensueño. Todavía puede verse el puente sobre la calle Zaragoza que en su tiempo conectaba las casas de Richard Burton y Elizabeth Taylor.
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Nuestro recorrido continuó hacia el sur, por la colonia Emiliano Zapata, ahora conocida como la Zona Romántica, que en años recientes se ha convertido en corredor comercial y gastronómico. Se pueden ver a ambos lados de las calles, tiendas de artesanías y boutiques donde se pueden encontrar diseños exclusivos de ropa, joyería y artículos de lujo.
Ya por la carretera a Mismaloya, el paisaje cambia. El pueblo queda atrás para dar paso a una zona residencial, probablemente la más privilegiada de la ciudad, en el punto donde las montañas se encuentran con el mar.
En Conchas Chinas se ubican lujosas residencias y condominios, algunas de las cuales han ilustrado revistas internacionales.
Desde algunos puntos en lo alto, se puede contemplar la magnificencia de la Bahía de Banderas, una de las mayores en el Pacífico americano y una de las más bellas del mundo. Cerca de la orilla, el mar adquiere tonalidades de esmeralda que lo hacen único.
Continuando aún hacia el sur, el paisaje se abre y se puede admirar plenamente la belleza de la costa entre los hoteles y condominios construidos frente al mar. Minutos después llegamos a El Nogalito.
Este es un caserío a la orilla del arroyo que le da nombre, completamente rodeado por la magnífica selva de Puerto Vallarta. De pronto uno se ve inmerso en un universo verde.
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La vegetación es exuberante, y acoge a numerosas especies de aves, muchas de ellas endémicas de México. Algunos árboles están en flor, dando notas de color al paisaje. Al borde del camino, árboles de chilte muestran sus cicatrices, restos de la recolección de la sabia para hacer chicle, el tipo conocido como “Chicle de Talpa”.
Más allá del caserío, siempre a la orilla del arroyo, hay un restaurante donde se puede descansar, refrescarse, comer y disfrutar del entorno, bajo enormes árboles que ofrecen su fresca sombra al visitante, al arrullo de las cantarinas aguas de El Nogalito.
La ruta continúa todavía más al sur hacia Mismaloya y a lo largo del camino se disfruta de la vista del mar y la montaña, vestida de verde. Casi al llegar a Mismaloya hay un mirador frente a Los Arcos, la formación rocosa que es ícono de Puerto Vallarta. Al llegar a Mismaloya nos detenemos en otro mirador que domina completamente la ensenada. Se puede ver toda la ensenada, con los sets de la Noche de la Iguana en el lado opuesto, y la actividad en la playa, con la gente disfrutando del sol y el mar.
Por una calle empedrada rumbo al oriente, llegamos hasta una galería de tequila, donde se exhibe una extensa colección de botellas de tequila, así como artesanías, y se realizan degustaciones de tequila. Los tequilas artesanales son elaborados con especial esmero, y el resultado se puede sentir cuando las mieles del agave acarician el paladar. Ya sea blanco, reposado o añejo, un buen tequila es siempre un placer que nos llena de orgullo de ser jaliscienses y mexicanos.
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Todavía nos esperaban más atractivos por disfrutar. Regresamos a la van y nos trasladamos rumbo a Las Juntas y Los Veranos, pasando por la ensenada de Boca de Tomatlán, en la desembocadura del río Los Horcones. Boca es un uno más de los sitios llenos de inigualable belleza que hemos disfrutado a lo largo del día. Desde el mirador junto al restaurante Le Kliff, se domina la vista de la ensenada y las playas que yacen más allá, al sur; las cuales son accesibles sólo por mar, como Las Animas, Quimixto y Yelapa.
En este punto, la carretera abandona la costa y se interna en la montaña. Muy pronto queda atrás el bosque tropical y empieza a aparecer la selva mediana subperennifolia. La carretera serpentea bordeando el río Los Horcones y el aire se empieza a sentir fresco. El bosque es tan exuberante como el bosque tropical y el panorama lo deja a uno sin aliento. Al llegar a Las Juntas y Los Veranos nos internamos por una callecita y disfrutamos de la escena rural. El poblado se encuentra asentado en un estrecho valle, en la ribera del río.
En el camino pasamos por un par de destilerías de Tequila, donde se puede ver el proceso de producción de la bebida mexicana por excelencia. Tomamos unos minutos para admirar el esplendor de la vegetación en las montañas que bordean al río, y luego emprendimos el camino de regreso.
Nos detuvimos en el restaurante Chico’s Paradise, situado a la orilla del río Los Horcones. En esta época del año el caudal del río aumenta y se puede ver y sentir su poderío al labrarse el camino entre enormes rocas que dan forma a su cauce. Aquí disfrutamos de una excelente comida de mariscos, a la medida de nuestro gran apetito.
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El regreso hacia Puerto Vallarta fue un viaje por demás placentero. El reciente recuerdo de todas las experiencias y sensaciones vividas en tan poco tiempo ocupaba toda mi mente. Durante el trayecto de regreso volví a vivir muchos momentos que regresaban a mi mente; y todavía hoy están allí, y no creo que se vayan a ir pronto. Este paseo creó memorias que estoy seguro permanecerán conmigo por largo tiempo.
Este paseo me llevó a conocer sitios nuevos, y a recorrer lugares familiares que me hacen recordar lo afortunado que soy de vivir en esta ciudad. El tour de autor de Gerardo ofrece una selección de los mejores sitios para satisfacer el interés de los viajeros; un recorrido que dura cuatro horas y que enfatiza el pueblo, la selva o el mar, siempre con el vacacionista en mente. |
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gerardomexico@yahoo.com.mx
Gerardo
Hernández Vázquez
Guía Naturalista Certificado Bilingue
+ (52) (322) 227 9750
Puerto Vallarta, Jalisco México
Fotos: Gerardo Hernández & Ma Guadalupe Lomeli
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